Antes de abordar cualquier estudio, es necesario conocer los antecedentes, sus orígenes, las causas que lo motivaron y las personas que lucharon por ello.

Revisando la información al respecto, se pueden precisar las grandes desigualdades que el sexo femenino ha tenido con respecto al sexo masculino, la discriminación racial, la discriminación por el sexo, la desigualdad de oportunidades en el trabajo, la política, la familia, la sexualidad , la estructura religiosa y demás aspectos de la vida diaria. (SEP: 2005; 68)

Implica además de tener una revisión teórica previa de este concepto, un esfuerzo por abordar algún aspecto de su construcción cultural. A continuación se describe brevemente las etapas del feminismo.

EL FEMINISMO PREMODERNO

Su escenario emerge en la época de la Ilustración, en un periodo de transición en pro de condiciones sociales justas e igualitarias que permitieran la liberación de aquellos sectores de la población que estaban desprovistos de todo derecho.

La cultura y la educación eran privilegios a los cuales tenían acceso sólo una muy pequeña parte de la población; los grupos de mujeres no encontraban un espacio para darle cabida a sus protestas, su palabra no encontraba voz, de este modo deciden unirse a grupos o movimientos herejistas para hacerse escuchar.

EL FEMINISMO MODERNO:

Encuentra sus raíces en la Revolución Francesa; la obra más representativa de esta época es el texto de Poulain de la Barre titulado Sobre la Igualdad de los Sexos, publicado en el año de 1673; esta obra, de carácter feminista, insiste en develar la igualdad sexual.

Seguramente uno de los momentos más lúcidos en la paulatina toma de conciencia feminista de las mujeres está en la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana, en 1791. Su autora fue Olympe de Gouges, una mujer del pueblo y de tendencias políticas moderadas.

Las premisas que asentaban el pensamiento de la época afirmaban que todos los hombres nacen libres e iguales y, por tanto, con los mismos derechos, cosa que en la realidad no sucedió así, realmente sí se estaba luchando por una igualdad, pero al hablar y mencionar a los ciudadanos, las mujeres quedaban excluidas de éstos, simplemente pasaban desapercibidas, luchaban en sí por asegurar y mantener a salvo las garantías que protegían a los hombres, porque éstos aún encontrándose en otras situaciones de desventaja (clase y raza) estaban por encima de las mujeres que ni siquiera eran consideradas

Las feministas que se habían distinguido por su participación política, fuese cual fuese su adscripción ideológica, compartieron el mismo final: la guillotina o el exilio acusadas de haber transgredido las leyes de la naturaleza atentando en contra de su destino de madres y esposas.


EL FEMINISMO CONTEMPORÁNEO.

La historia feminista del género ha ampliado el campo de la historia social hacia las relaciones de género, poniendo énfasis en las condiciones socioeconómicas de las mujeres en relación con los hombres en diferentes contextos históricos. Las mujeres han sido destinadas al ámbito de lo privado, y los hombres al sector público; esta interpretación de dualidad son las condicionantes para organizar un sistema social provisto de desigualdades con base a una construcción social. Las relaciones de género se sitúan desde esta perspectiva junto al resto de las relaciones sociales de clase, étnicas, etc., como una categoría más de análisis para explicar las desigualdades sociales

Otra autora que destaca notablemente en esta corriente es Betty Friedan con su Mística de la feminidad (1963). Al igual que Beauvoir, sostenía que el problema de las mujeres era un problema que no tenía nombre y que cada uno de los movimientos feministas tenían como objetivo el nombrarlo.

En su obra, Friedan sostiene que el problema de las mujeres es que pareciera ser que se encuentran destinadas a permanecer dentro de la esfera privada, negando con ello toda posibilidad de crecimiento personal, ya que su función era únicamente satisfacer las demandas de los otros, es decir, no poseer una identidad propia sino vivir una vida a expensas de lo que los otros esperan que se haga, desempeñar funciones o roles hasta ese momento indiscutibles.

EL GÉNERO COMO CONSTRUCCIÓN SOCIAL

El mundo social está lleno de significaciones, como seres sociales estamos inmersos dentro de una cultura que nos transmite toda una serie de ideas, sentimientos, y conocimientos de la realidad vivida y que determina nuestra acción como sujetos pertenecientes a un contexto específico.

Aprendemos a conducirnos acorde a las reglas y normas establecidas socialmente, y así posteriormente también transmitimos a generaciones nuevas todo este bagaje cultural.

Cada sociedad posee un orden ya establecido y que generalmente está basado en la dicotomía de lo masculino y lo femenino, es sobre esta base genérica que cada grupo social elabora sus reglas y normas, así éstas responden a su manera de pensar, de ser y de sentir, la sociedad sexista es un claro ejemplo de ello.

Desde los orígenes del ser humano, se ha distinguido que existe una notable diferencia entre las mujeres y los hombres, el papel desempeñado por éstos últimos ha sido sobrevalorado.

De tal manera, existe una sociedad sexista que se ha expandido a todos los ámbitos de nuestra vida.

Los trabajos principales son desempeñados por hombres, y que aún en nuestros días, aunque hay algunas excepciones de mujeres que han logrado conseguir un lugar en este ámbito, se le concede menor aceptación por considerárseles como el sexo débil y cuyo deber es el de atender a las ocupaciones del hogar.

Por lo anterior, podemos hablar de una sociedad sexista, dicho término se emplea para designar toda actitud de discriminación hacia el hombre o mujer de acuerdo a su comportamiento y supone una jerarquía.

Es así como vemos reflejado en el actuar y ser de las personas, rasgos distintivos de esta sociedad.

Por ende, resulta un mundo en donde las condiciones más idóneas son a favor de los hombres, y que trae consigo una desigualdad social entre hombres y mujeres.

El feminismo en sí mismo trata de develar el ocultamiento a través del cual las mujeres han desarrollado sus vidas, mismo que ha generado un mundo de supresión para aquellas, en donde las condiciones más idóneas se tornan a favor de los hombres, quienes aparecen a lo largo de la historia como los dueños y señores de todos los derechos, los únicos capaces de gobernar y dictar leyes.

Con base en lo anterior, podemos hablar de una ideología androcentrista que consiste en considerar al ser humano de sexo masculino como el centro del universo, como la medida de todas las cosas, como el único capaz de dictar leyes, de imponer la justicia, de gobernar el mundo.

Marta Lamas (1999) alude a las relaciones entre hombres y mujeres e investiga las maneras en cada cultura otorga distintos significados al hecho de ser mujer u hombre, por lo que sirve para reconocer que muchas de las creencias y normas que dictaminan qué es lo “propio” de los hombres y qué de las mujeres son simbolizaciones, o sea, construcciones culturales; entendiendo por cultura “el conjunto complejo de concepciones del mundo, normas, valores, creencias, tradiciones, costumbres, lenguajes y obras”

Desde la infancia que es la etapa donde construimos la identidad de género y en interacción con la sociedad a la que pertenecemos, se van construyendo una serie de expectativas para cada sexo que van determinando día con día nuestra vida futura. Es por esa razón que para las mujeres se prepara un espacio privado, donde tienen que ser hogareñas, aseadas, tiernas sumisas, débiles, no tan racionales, obedientes, maternales.

Mientras que para los varones se abre todo el espacio público donde muestran su inteligencia, fortaleza, rudeza, proveedores, competitivos, muy racionales, esto les permite incursionar en la política, la ciencia, el trabajo productivo, mientras que para las mujeres, quedan destinados

.Analizar la equidad de género desde la educación plantea que los y las estudiantes abran su mirada al mundo aprendan y se formen como ciudadanas y ciudadanos activos en la democracia; ya que la educación democrática debe ofrecer a los dos sexos, las mismas oportunidades educativas, en el aula, la escuela y la comunidad. Para lograr la igualdad entre los géneros es necesario que se sostenga que las mujeres y los hombres somos seres humanos, que ambos tenemos derecho a acceder a las mismas oportunidades y que los roles sociales que como tales ejecutamos a partir del sexo biológico nos marginan y discriminan.

Para eso es necesario revisar con ojo crítico algunas de las relaciones que se dan dentro del contexto en que se desenvuelven, ya que la familia y la escuela son los espacios de socialización de mayor impacto, los y las estudiantes son los receptores de comportamientos y esquemas mentales trasmitidos por las personas adultas, por lo que es necesario educar a las nuevas generaciones en una nueva construcción de identidades masculinas y femeninas

Revisar y conocer que hay más allá de las estadísticas, de nuestro país, estado y región, conocer cómo es la relación de los y las estudiantes con maestros, maestras, padres y madres de familia, cuáles son los estereotipos de género vigentes, que herramientas conceptuales y metodológicas se utilizan en el aula para enfrentar los retos que implica una educación con equidad de género, leer y revisar investigaciones referentes al tema, así como lecturas que aporten ideas y conocimientos.

Hay muchas circunstancias inherentes al sexismo que se practican diariamente en la escuela sin tener plena conciencia de ello, tales como el lenguaje que se utiliza para referirse a las alumnas y alumnos, las prácticas cotidianas, la delegación de responsabilidades según el sexo, las interacciones del maestro- maestra, alumno- alumna, las expectativas que se tienen de las y las estudiantes, el ocultamiento de la participación de las mujeres en la historia dentro de los contenidos de los libros de texto, lo cual no ha permitido mostrar y hacer visibles en su participación político-social. Uno de los tópicos más investigado por los Estudios de Género ha sido el contenido (texto e imágenes) de los libros escolares. La importancia de estos análisis radica en que este instrumento didáctico ampliamente legitimado expone el conjunto de saberes “oficiales” que se transmiten a niños y niñas durante el proceso de socialización escolar. A decir de Quiroz (1995), los libros de texto - más que los propios programas de estudio - son los que orientan el acontecer cotidiano.

Si bien la escuela es un espacio donde se reproduce el sexismo, también se considera que es el espacio ideal de socialización y conformación del desarrollo de identidades; que puede empezar a conocer, reconocer y cambiar estas prácticas para el beneficio de la sociedad.

Se demanda una educación integral, por lo que es necesario la decidida participación de la escuela en el desarrollo moral de la personalidad de alumnos y alumnas, para que se apropien de una firme convicción acerca del valor de la equidad.

Desde los sustentos normativos y filosóficos, la Educación en México se rige por el Artículo 3º. Constitucional, la Ley General de Educación, el Programa Nacional de Educación 2001-2006, los Planes y Programas de estudio, así como los acuerdos, reglamentos, lineamientos y circulares que con dicho fundamento se establezcan.


El Programa Nacional de Educación 2001-2006 considera, tanto en sus objetivos estratégicos como en sus líneas de acción, un amplio marco de referencia que plantea nuevos desafíos en cuanto a brindar en forma equitativa y permanente oportunidades educativas a los grupos más vulnerables y sectores sociales que han tenido menor acceso a los servicios educativos, entre ellos las niñas y las mujeres.

En el Programa Sectorial de Educación 2007-2012 se asienta la siguiente aseveración: “Un país democrático no puede admitir la falta de equidad, y menos en la educación que es el medio por excelencia para promover la igualdad.

Así, la incorporación de la perspectiva de género en la educación conduce a la

práctica de la equidad y la justicia, por tanto, implica un compromiso de suprimir la discriminación y los prejuicios por razones étnicas, sociales o culturales o en cualesquiera de las manifestaciones en que se presente.